Del spot a la obra
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Hans Hofmann decía que “la habilidad de simplificar significa eliminar lo innecesario para que lo necesario pudiera hablar”.
La cuestión es que hoy en día la información ha perdido ya aquel estatuto de “preciosa”, como solía tener hace años, gracias sobretodo a la democratización de la misma. ¿Paradoja?
Además, que la información sea excesivamente barata, nos hace convertirla en algo sin valor, muchas veces tratada como basura. ¿Estás de acuerdo?
Enviamos mil millones de emails al día, existen más de mil millones de sitios web en todo el mundo, Apple Store crece con más de 100 aplicaciones por día y Google sigue procesando más de 40,000 términos de búsqueda por segundo.
Supongo que has podido notar que la palabra “más” es importante en el párrafo anterior. También lo es en nuestro contexto actual. Pero, ¿será también para las personas? Creo que lo que las personas están buscando es, como dice Kem Meyer, un “alivio de la presión de ‘más’”. ¿Estamos dispuestos a darles este alivio?
Cuando reflexionábamos sobre la WWW y las reflexiones de Gerry McGovern, comentábamos que la “web está obesa”! Los números no engañan, y la verdad es que padecemos de una “obesidad de información” que da origen a una sobrecarga de información que nuestro cerebro “simplemente puede procesar”.
Esto nos afecta a todos, y la digitalización de la información tiene algo de responsabilidad por ello, en nuestro contexto actual.
Los siguientes problemas son algunos de los efectos secundarios de esa obesidad de información:
Con todos estos efectos, ¿aún piensas que ‘cuantas más opciones, mejor’?
“La vida ya es lo suficientemente abrumadora” para que tus equipos o clientes reciban pilas de información siempre que busquen respuestas o soluciones para determinados problemas.
Para ser una fuente creíble, y empezar a romper el mito, Meyer cree que debes recordar:
Por cierto, ¿te has fijado que en los últimos años la variedad de patatas chips, o tipos de pantalones, ha aumentado en los supermercados o tiendas? ¿Te cuesta tomar una decisión sobre cuales patatas chips o pantalones comprar, mientras estás en la tienda? ¿Cuánto tiempo pierdes en ello? ¿Haces que tu equipo pierda el tiempo tomando decisiones parecidas? Espero que después no te quejes que tu equipo “no tiene energías”. ;)
Simplemente recuerda las siguientes observaciones de Keller:
La verdad es que, teóricamente, tener más opciones permite a las personas tener lo que quieren, porque hay variedad, pero los estudios han demostrado que el efecto es el contrario: ¡demasiadas opciones llevan a la parálisis! Y este fenómeno es real independientemente de las generaciones que hay en tu organización. No es una cuestión de demografía.
Por ejemplo, los boomers se aburren, los GenXers piensan que quieren las (múltiples) opciones, pero “dudan si están tomando las decisiones correctas o no”, y los millenials te ignoran. Por tanto, sentirse abrumado por la información nos afectado a todos de alguna forma.
“Las personas no están motivadas para moverse ante cientos de opciones.”– Kem Keller
Para concluir, romper con este mito es también una cuestión de recordar que “el valor que proporcionamos crece en proporción directa a la facilidad con la que las personas pueden encontrar y decir sí a su próximo paso”.
En tu organización, ¿dónde estás bombardeando a la gente con información y agotando su capacidad para inspirarse?
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